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Pronombre de complemento de objeto directo e indirecto

¿Sabes estas formas que tenemos todos de hablar sobre una cosa sin repetir su nombre una y otra vez? ¿O hablar de alguien y en lugar de decir “Gabriel” decimos “él” o “ella” para “Amanda”? Estas palabras que nos ayudan a “reemplazar” a las personas o a los objetos se llaman pronombres. En español tenemos dos pronombres muy útiles y muy usados para sustituir una persona o un objeto dentro de una frase, los llamamos de pronombre de complemento de objeto directo e indirecto, pero, ¿cómo los utilizo?, ¿para qué sirven? Es lo que vamos a aprender hoy.

Veamos las siguientes frases:

  • Yo leí un libro el mes pasado, leí el libro en 3 días
  • Ayer vi a Marina y saludé a Marina
  • La tormenta de ayer en la ciudad de Rosa asustó a Rosa

Suena muy repetitivo, ¿verdad? En estas tres frases tengo objetos o personas que podría reemplazar para que la comunicación sea más limpia y bonita.

Tenemos varios pronombres que nos ayudarán en esta tarea, veamos:

  • Yo leí un libro el mes pasado, lo leí en 3 días
  • Ayer vi a Marina y la saludé.
  • La tormenta de ayer en la ciudad de Rosa la asustó.

En el primer ejemplo, lo reemplaza al libro, en el segundo, la reemplaza a Marina y en el tercero a Rosa. 

Este pronombre es el pronombre de complemento de objeto directo, nos ayudará a sustituir objetos o personas, lo identifico preguntando al verbo “qué” o “a quién”. Es aquello que está directamente relacionado con la acción (el verbo). Por ejemplo: 

  • Yo leí un libro el mes pasado – ¿Qué leí? – Un libro
  • Ayer vi a Marina – ¿A quién vi? – A Marina
  • La tormenta de ayer asustó a Rosa – ¿A quién asustó? – A Rosa

Aquí es donde encontramos la diferencia entre el y lo, lo siempre lo voy a usar para sustituir algo, el es un artículo que siempre debe ir acompañado del objeto. No puedo decir Lo carro, debe ser el carro, a menos que sea el carro que compré lo compré con descuento. ¿Se entiende? Esa palabrita lo en este caso está reemplazando al carro.

Vamos con otros ejemplos:

  • El otro día fui al hospital a ver a Adrián y a Julián – El otro día fui al hospital a verlos
  • Me comí todas las lentejas – Me las comí todas

Ahora tenemos el plural, cuando estoy hablando de más de una persona (Adrián y Julián) o de más de una cosa (las lentejas) el pronombre debe estar de acuerdo con el número, es decir, debo ponerle una s para que sea plural.

Resumiendo: el pronombre complemento de objeto directo lo utilizamos para reemplazar objetos o personas dentro de la frase para no tener que repetir las palabras. Tenemos 4 palabritas lo, los, la, las para ayudarnos a hacer esto.

Es muy importante resaltar que esto es muy usado en el español, tanto hablado como escrito y es algo que necesitamos usar si queremos que nuestro español sea fluido y natural. 

También tenemos otras palabras para sustituir únicamente personas en la frase, a estas las llamamos pronombre de complemento indirecto. El anterior (lo, los, la, las) lo identificamos preguntando qué y a quién al verbo, el complemento indirecto lo vamos a identificar porque es para quién o qué yo hago la acción, por ejemplo: yo compro flores para mi madre o a mi madre, ¿para quién compro las flores? Para mi madre, entonces mi madre es el complemento indirecto. El complemento indirecto se refiere a algo o alguien que es receptor o destinatario de la acción.

Ya que tenemos claro cómo identificar el complemento indirecto vamos a lo que más nos interesa y es cómo reemplazarlo en una frase. Volvamos a la frase anterior: Yo compro flores para mi madre (vamos a concentrarnos por el momento solo en “mi madre”), aquí vamos a usar le, y ¿cómo? De la siguiente manera:

  • Yo le compro flores. (Le = A mi madre)

Veamos otros ejemplos para que sea más claro:

  • Él compró regalos para su hijo – Él le compró regalos

¿Qué pasa cuando es plural? Muy simple, solo agrego una s a le y listo.

  • Él compró regalos a sus hijos – Él les compró regalos.

Y ¿cuándo es femenino? ¡NADA!, este pronombre es neutro, lo que quiere decir que no tiene ni masculino ni femenino, se usa de igual forma tanto para todos los sustantivos. Veamos:

  • Él compró regalos a su hija – Él le compró regalos
  • Él compró regalos a sus hijas – Él les compró regalos.

Pero ¿cómo hago para saber de quién me están hablando si no sé si son hombres o mujeres? Muy fácil: el contexto. Por ejemplo, si yo digo:

María necesitaba comprar comida, pero no tenía tiempo, como yo tenía un tiempo libre en la tarde fui al mercado y le compré algunas cosas.

En este caso le se refiere a María, yo compré algunas cosas para María: le compré.

Siempre que hablo con Carlos, le digo que debe hacer ejercicio

Y en este ejemplo, le se refiere a Carlos, yo digo algo a Carlos: le digo.

Entonces, todo va a depender del contexto, pero es fácil de identificar, como pudimos ver en los ejemplos anteriores. 

Comenzamos con el le porque es un poco más confuso, pero tenemos otros también para todas las personas.

  • Yo – me: Él me dijo que no vendría.
  • Tú – te: Ella te compró un regalo.
  • Él/Ella/Usted – le: como vimos en los ejemplos anteriores.
  • Nosotros – nos: Cuando nos vio, sonrió.
  • Vosotros – os: Ya os dije que no quiero sorpresas.
  • Ellos/Ellas/Ustedes – les: como vimos en los ejemplos anteriores.

Ahora que ya entendimos para qué sirven estos pronombres vamos a ver un poco las reglas, para saber dónde debemos ubicarlo dentro de la frase y dónde no.

  1. Cuando el verbo esté conjugado este pronombre o partícula debe ir antes del verbo y separado. Por ejemplo:
    1. Yo le compro flores a mi madre.
    2. Ella quiere ese libro porque lo necesita.

En esos ejemplos el verbo está conjugado y la partícula está antes y separada.

  1. Hay tres casos en los que esta partícula debe estar al final y junto al verbo:
    1. Infinitivo
    2. Imperativo
    3. Gerundio

 

Como a veces es difícil identificar estos nombres tan gramaticales, daremos algunos ejemplos:

 

  1. Infinitivo: Quiere decir que el verbo no está conjugado y tiene su terminación “original”, es como los encontramos en los diccionarios.
    • Caminar, correr, comprar, compartir, comer.
    • Cuando los verbos están de esta forma, el pronombre debe ir al final y junto al verbo, así:
      1. Mi hermano necesita unos regalos, va a comprarlos mañana en la tarde.
      2. Para el matrimonio de mi amiga quiero comprarle un vestido.

 

  1. Imperativo: Este es el tiempo que usamos para dar órdenes, sugerencias o indicaciones.
    • Camina, haz, compra, compren, entre otros.
    • Cuando los verbos están de esta forma, el pronombre debe ir al final y junto al verbo, así:
      1. Pensemos en una situación en la que tú necesitas hacer una tarea, para esa tarea necesitas leer un libro y tu profesor te dice: “Léelo”. Es una orden, una indicación o una instrucción, en este caso el pronombre también debe ir al final y junto al verbo.
      2. Ahora piensa que tu madre te pide que traigas un remedio para tu hermana: “Tráele el remedio”. ¿Ves cómo funciona?

 

  1. Gerundio: Con este tiempo indicamos algo que está sucediendo en el momento, algo que continúa.
    • Comprando, haciendo, trayendo.
    • Cuando los verbos están de esta forma, el pronombre debe ir al final y junto al verbo, así:
      1. Necesito un libro, mi padre está comprándolo.
      2. Ella está haciéndole un favor a su amiga.

 

Hay ocasiones en las que estos tres casos pueden funcionar diferente, cuando tenemos un verbo conjugado antes de uno de ellos, ¿cómo así? Ya te doy unos ejemplos para que entendamos mejor:



  1. Mi hermano necesita unos regalos, va a comprarlos mañana en la tarde.
  2. Necesito un libro, mi padre está comprándolo.
  3. Para el matrimonio de mi amiga quiero comprarle un vestido.
  4. Ella está haciéndole un favor a su amiga.
  • Mi hermano necesita unos regalos, los va a comprar mañana en la tarde.
  • Necesito un libro, mi padre lo está comprando.
  • Para el matrimonio de mi amiga le quiero comprar un vestido.
  • Ella le está haciendo un favor a su amiga.



La única condición para poder usar el pronombre antes o después es que debe haber un verbo conjugado antes del infinitivo, imperativo o gerundio. 

Bueno, y ¿qué pasa cuando quiero tener los dos pronombres juntos, de objeto directo e indirecto? Por ejemplo: Compro rosas a mi madre. 

Si voy a reemplazar las rosas quedaría: Las compro a mi madre.

Si voy a reemplazar a mi madre sería: Le compro rosas.

Si voy a reemplazar los dos sería: ¿le las compro?, ¿las le compro? …

No, como en español no nos gustan las cacofonías debemos cambiar el pronombre de objeto indirecto (le) por un se, y quedaría así: Se las compro.

Se: a mi madre

Las: rosas

Cuando estoy reemplazando las dos partes de la frase aplican las mismas reglas que vimos antes para colocar los pronombres antes o después, recordemos:

  • Infinitivo: Necesito comprar flores a mi madre
    • Necesito comprárselas
  • Imperativo: Compra flores a mi madre
    • Cómpraselas
  • Gerundio: Mi hermano está comprando flores a mi madre

Mi hermano está comprándoselas

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Falsos amigos

Los falsos amigos son uno de nuestros mayores enemigos (su propio nombre lo dice) cuando queremos aprender español. La pronunciación no es fácil, la gramática menos, pero ¿qué pasa cuando una palabra que nos ha acompañado toda la vida se transforma en una cosa completamente diferente? Este es el caso de palabras como azar, apelido, borracha, bolso, copa, taza, entre tantas otras.

Esta situación se presenta porque tanto el español como el portugués son lenguas derivadas del latín, lo que hace que existan muchas palabras y estructuras semejantes, sin embargo, durante todos los años de evolución de estas dos lenguas, cada una siguió su propio camino y sus hablantes, junto a sus experiencias y culturas, comenzaron a dar significados diferentes a la misma palabra del latín. Esto lo podemos ver también dentro de la misma lengua, una palabra que en España significa una cosa, en Chile significa otra, en Colombia otra, en México otra y así sucesivamente, pero de eso hablaremos otro día. 

No hay mucho que podamos hacer sobre estos falsos amigos, además de observarlos, identificarlos y nunca perderlos de vista, así no podrán engañarnos y podremos usarlos siempre de la manera correcta.

 

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